Curas de una herida dermatológica y crioterapia

¿Conoces las curas tras los tratamientos dermatológicos? ¡Te las explicamos!

Para el tratamiento de algunas enfermedades o procesos en la piel, se requiere de la realización de técnicas que generalmente se llevan a cabo por dermatólogos.

Aunque estos tratamientos facilitan la curación de los procesos, en un primer momento generan una herida que tendremos que cuidar hasta su curación total ¿Conoces estos tratamientos? Son la cirugía dermatológica y la crioterapia.

Cura de una herida postquirúrgica dermatológica

  • Lo primero que debemos saber es que la herida puede sangrar, especialmente en las primeras horas tras la cirugía. Pero que no cunda el pánico, si se produce sangrado, es conveniente aplicar una presión constante en la zona con una gasa durante varios minutos.
  • Tras el alta después del procedimiento, no suele ser necesario tocar el apósito hasta que hayan pasado unas 48h (o según recomendación médica). Después debe retirarse el apósito y limpiar la herida con agua y jabón. Se recomienda secarla con gasas limpias y aplicar Cristalmina (Digluconato de clorhexidina al 1%) como antiséptico.
  • Posteriormente puede estar indicada alguna crema antibiótica (según prescripción). De nuevo, cubriremos la herida con una gasa y esparadrapo, dejándola tapada.

¿Sabías que es un mito que las heridas curen mejor al aire libre? Al contrario de lo que se piensa, las heridas curan mejor y tienen mejores resultados estéticos si se curan con un apósito que fomente la cura en ambiente húmedo.

Si el apósito se moja (por la secreción de la herida o por ejemplo con la higiene habitual), se recomienda limpiar de nuevo la herida y sustituirlo por otro seco y limpio.

Si se han puesto puntos de sutura, después de algunos días deberemos acudir al profesional sanitario para que los retiren.

Esto son unas medidas generales que varían en función de cada caso y de las indicaciones que hayáis recibido por parte de vuestro médico.

Crioterapia, el frío que cura

La crioterapia es una técnica que se basa en la aplicación de frío extremo (nitrógeno líquido a -196º) para el tratamiento de algunas lesiones cutáneas superficiales.

La aplicación del nitrógeno de forma controlada, a muy baja temperatura, facilita la congelación y destrucción de células anormales de la piel como las que forman parte de las verrugas o de otras lesiones de la piel. El objetivo: destruir este tejido anómalo sin dañar la piel sana de alrededor.

Tras la aplicación de la crioterapia, es habitual que aparezca enrojecimiento, hinchazón o incluso una pequeña ampolla en la zona que ha sido tratada. Para curarlo, debemos aplicar Cristalmina (Digluconato de clorhexidina al 1%) de forma tópica, cubriendo después la herida con un apósito.

¿Cada cuanto hemos de realizar las curas? Generalmente estas curas deben hacerse un par de veces al día durante un periodo que va de los 7 a los 10 días. Tras esta fase inicial se formará una costra que se suele desprender de forma espontánea.

Al igual que en el caso anterior, esto son indicaciones generales para curar heridas y lesiones cutáneas que no deben sustituir a las que te indique tu médico en tu caso particular.

COMPARTE
SEGUIR LEYENDO